El proceso de la globalización económica impone nuevos retos a las empresas, exigiendo en ellas cambios radicales en la estructura y la estrategia, en la forma de hacer las cosas con el fin de presentar al mercado además de un producto de excelente calidad, un servicio eficiente y sin reparos que logre satisfacer totalmente las expectativas y exigencias impuestas por los nuevos clientes, un mercado cada vez más exigente, consumidores que busca la mayor satisfacción al menor precio.
Cada vez es más importante lograr un adecuado nivel de equilibrio de la empresa respecto a su entorno, y este análisis trasciende cada vez más del ámbito puramente mercantil o económico, teniéndose en cuenta asimismo factores tan diversos como los naturales, sociales, biológicos, éticos, físicos, etc. en esa interacción de la empresa con el hábitat socioeconómico en el que actúa.
La incidencia de la actividad industrial y urbana sobre el medio ambiente y la necesidad de reducir dicha incidencia al mínimo, requiere la intervención de técnicos adecuadamente formados para plantear soluciones.
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